Blackjack Wikipedia, la enciclopedia libre
Cuando se está en puntuación positiva, hay más posibilidades de que el jugador obtenga una buena jugada, por lo que se puede apostar más fuerte. No obstante los estudios muestran que aun jugando siempre el jugador de la manera más favorable, el casino sigue teniendo una pequeña ventaja en cuanto a que el jugador se termine pasando o quede por debajo del crupier, perdiendo por tanto su apuesta. Igualmente puede duplicar la apuesta cuando crea que sus cartas son favorables con respecto a la carta visible del crupier, o puede desdoblar las cartas cuando tenga dos iguales y jugar por tanto varias manos contra el crupier en una mano que considere desfavorable para este. La ventaja para el casino queda reducida por la posibilidad que tiene el jugador de ver una de las cartas del crupier y tomar decisiones con respecto a ella. En el caso de que se pase, automáticamente pierde la apuesta, eliminando la posibilidad de empate.
En cambio con puntuación negativa las posibilidades de obtener una buena mano son peores, por lo que las apuestas deberían ser menores. En algunos casinos la posibilidad de doblar la apuesta está limitada a que el jugador tenga inicialmente 9, 10 u 11 puntos con las dos primeras cartas. Un jugador tiene la posibilidad de duplicar su apuesta tras recibir sus dos primeras cartas, pero esto significa pedir obligatoriamente una nueva carta y plantarse tras esa carta sea cual sea la puntuación que tenga. Entre el crupier y cada jugador, gana finalmente quién obtenga blackjack (As+10) o quien tenga la puntuación más alta sin pasarse de los 21 puntos, habiendo la posibilidad de empate y recuperar lo apostado. Cada jugador tiene la posibilidad de plantarse y quedarse con cualquier puntuación, o de pedir más cartas hasta alcanzar los 21 puntos. Las propias reglas del blackjack obligan al crupier a pedir carta si tiene menos de 16 puntos y plantarse si cuenta con entre 17 y 21 puntos. Dependiendo del casino o incluso la mesa, se jugará con cartas barajadas manualmente por el crupier, jugando entre 4 a 8 barajas, usando un zapato del que sacará las cartas conforme avance el juego; o con cartas barajadas por una máquina automática donde la cantidad de barajas varía.
Si a un jugador le sale un As junto con una carta de valor 10, obtiene blackjack automáticamente, ganando la apuesta salvo que el crupier obtenga también blackjack. El valor del As puede cambiarse según la necesidad de no pasarse del número 21. Si no sabemos cuanto vale nuestra mano, nunca podremos aplicar una estrategia que nos permita ganar. Así un jugador puede plantarse con 16 o menos, esperando que el crupier se pase, algo que no le está permitido al crupier. La mejor jugada es conseguir 21 con solo dos cartas, esto es con un As más carta de valor 10. En el caso del crupier, los ases valen 11 mientras no se pase de 21, y 1 en caso contrario.
En el blackjack actual, la ventaja del casino reside en que el jugador pide primero, teniendo la posibilidad de pasarse. El blackjack, también llamado veintiuno, es un juego de cartas, propio de los casinos con una o más barajas inglesas de 52 cartas sin los comodines, que consiste en sumar un valor lo más próximo a 21 pero sin pasarse. Si resulta en empate se anulan las apuestas y se devuelve lo apostado a cada jugador. En caso de que al separar la apuesta en dos cartas se consiguiera en alguna de ellas 21 puntos con solo dos cartas, en este caso no se considerará blackjack. El juego básico consta de una mesa con capacidad para hasta 7 jugadores, y un crupier, quien será el permanente oponente de los jugadores en representación del casino.
Aunque el crupier se pasara también, el jugador ya habría perdido anteriormente, con lo que el casino ya habría cobrado la apuesta. A continuación, damos paso al turno de la banca, donde cada jugador debe mostrar la carta oculta o bien, recibir una nueva si el modo de juego es americano o europeo. Cuando la carta descubierta del crupier es un As, en este caso, los jugadores con Blackjack podrán cobrarlo por una cantidad igual a la apostada antes de que el crupier compruebe el valor de la carta tapada. En cada mesa encontrará los montos máximos y mínimos que se pueden jugar. Cuando todos los jugadores hayan pedido sus cartas, el crupier mostrará su segunda carta boca abajo y sacará más cartas si fuera necesario hasta sumar 17 o más puntos para alcanzar el número 21, momento en el que se plantará. Al terminar de repartir las dos primeras cartas a cada jugador, el crupier pondrá luego su primera carta boca arriba de manera que sea visible para el resto de jugadores, quienes podrán tomar sus decisiones en función de esa carta, mientras que el crupier tendrá una segunda carta boca abajo en espera de su turno.
Desarrollo del juego
Cuando al jugador le salgan las dos primeras cartas del mismo valor, tiene opción a separar ambas cartas en dos apuestas diferentes, duplicando también la apuesta realizada. Las reglas básicas de este juego están planteadas hace varios años, pero a medida que ha pasado el tiempo, han ido surgiendo ciertas modificaciones que hacen que jugar al blackjack sea cada vez sea un poco más complejo y requiera más atención. Cada jugador tiene por derecho a una casilla donde recibirá dos cartas y podrá hacer la apuesta que le plazca, siempre y cuando se acople a los montos máximos y mínimos que tenga cada casino. Si al pedir una nueva carta se pasa de 21, el jugador pierde automáticamente la partida y sus cartas y apuesta serán retiradas por el crupier. Alcanzar los 21 puntos con más de una carta extra no se considera blackjack, siendo por tanto esa jugada inferior al blackjack con dos cartas. Como ya habrán deducido, el valor de las cartas en el Blackjack es muy importante debido a que debemos de saber en todo momento la suma de nuestra mano y la del crupier para saber que decisión tomar. Ken Uston ha sido considerado por muchos expertos como el mejor punteador del juego de ventaja de la historia. Aunque todos los jugadores en la mesa solo tienen competencia contra el crupier, la distribución de cartas puede ser suficientemente al azar e impredecible jugando solo contra el crupier.
Reglas de juego en los casinos
Por ejemplo, está obligado a pedir carta siempre que su puntuación sume 16 o menos, y obligado a plantarse si suma 17 o más. El crupier está sujeto a reglas fijas que le impiden tomar decisiones sobre el juego. En un casino cada jugador de la mesa juega únicamente contra el crupier, intentando conseguir una mejor jugada que este. Acto seguido, puede darse el caso en el que la banca disponga de blackjack de salida, aunque si no es el caso, cada jugador decide Jaguaro Slots su siguiente acción durante el turno de juego. Por tanto, cuando se juega al Blackjack europeo y la carta del crupier muestra que hay posibilidades de que el crupier consiga Blackjack es recomendable no arriesgar doblando o separando. En el Blackjack europeo los jugadores siempre juegan antes que el crupier desconociendo si el crupier conseguirá Blackjack o no, pudiendo doblar o separar; si el crupier consigue Blackjack los jugadores que doblaron o separaron perderán todas las apuestas realizadas. La diferencia en el reparto de cartas al crupier en las modalidades del Blackjack americano y el europeo afecta a la ventaja del casino. Si las cartas que se separan corresponden a dos ases, solo se le permitirá sacar una carta adicional en cada una de las dos apuestas separadas.
Los punteadores de cartas no están bien vistos en los casinos, y si el casino detecta, o simplemente sospecha que un jugador está contando, le invitarán a cambiar de juego, o sencillamente lo expulsarán del casino amparándose en el derecho de admisión. Ha habido contadores de cartas muy hábiles, que obtuvieron grandes fortunas con esta técnica en los casinos, pero este juego es más beneficioso con juego en equipo que con juego individual. La técnica más sencilla consiste en sumar +1 por cada carta baja (2 a 6) que llegue a la mesa, lo que beneficia al jugador para las siguientes rondas al haber más posibilidades de obtener cartas y puntuaciones altas, o restar -1 por cada As o carta con valor de 10 que llegue a la mesa, lo cual perjudica al jugador para las siguientes rondas. Con una estrategia de juego adecuada, se aumenta significamente las posibilidades de ganar al crupier. Esta apuesta debe ser realizada en cada mano, necesariamente antes de que se ponga en juego la primera carta. Se juega en una mesa semicircular con capacidad normalmente de 4 a 7 jugadores, cada uno de los cuales dispone de un casillero marcado en el tapete para realizar su apuesta antes de recibir las 2 cartas iniciales de cada mano.
